sábado, 2 de marzo de 2013

¿Por dónde empezar a calificar una moneda?

Esta es la pregunta que nos hemos hecho todos los que nos hemos acercado a cualquier ejemplar de moneda y nos hemos preguntado por su valor y por su condición: esta moneda que tengo en mis manos, ¿es perfecta, o casi perfecta? ¿debo buscar un ejemplar mejor o este va a ser el mejor que pueda razonablemente encontrar? ¿vale realmente lo que me están pidiendo por ella o me piden demasiado dinero por ella?

A todas estas preguntas intentaré ir dando respuesta con el tiempo compartiendo mis experiencias y reflexiones sobre este tema, procurando siempre ir mejorando en nuestras habilidades numismáticas.

Para ello serán indispensables vuestras sugerencias, preguntas y comentarios pues yo también necesito aprender.

¿Por dónde empezar?

Tengo una moneda en mi mano y tengo que resumir en una breve idea en qué me tengo que fijar para apreciarla convenientemente; esa breve y concisa idea es el DESGASTE.

Empecemos por el desgaste de la moneda.

Tengo que fijarme en todos los detalles de la moneda y apreciar si tienen desgaste o no. Para que podamos calificar una moneda de Sin Circular, será necesario que no se aprecie NINGÚN desgaste en la moneda.

Si apreciamos algún desgaste en la moneda, aunque sea muy leve, ya no podremos calificar de Sin Circular, sino que tendremos que acudir a otra clasificación que iremos desgranando en otros artículos.

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