domingo, 17 de marzo de 2013

Los metales numismáticos y el magnetismo

Un medio fácil para conocer la naturaleza del metal que compone una pieza que estemos estudiando es el que nos permite saber su respuesta a la acción de un campo magnético, es decir, si son atraidos o no por un imán.

Este fenómeno se llama susceptibilidad magnética. Esta magnitud puede darse de tres formas distintas:

diamagnéticas, sustancias que no reaccionan ante un imán pues son débilmente magnéticas: cobre, oro, plata, plomo, zinc ...

paramagnéticas, sustancias que presentan un grado de magnetización leve o moderado, son atraidas por un imán pero muy levemente: aluminio, estaño, paladio ...

ferromagnéticas, sustancias que presenta un grado de magnetización muy fuerte, son materiales magnéticos por excelencia: hierro, niquel. acero suave, aceros inoxidables magnéticos (no todos) ...

Mediante el uso de un imán y el comportamiento de la pieza al ser atraida o no por él, podremos probar la presencia de algún metal con propiedades magnéticas o no, que nos servirá para determinar la autenticidad de la misma.

En el caso de aleaciones entre materiales magnéticos y no magnéticos (cuproníquel, por ejemplo) dependerá de la proporción entre ambos el que la pieza sea atraída por un imán o no. Así, por ejemplo, una aleación del 25% de níquel no se ve atraida por un imán.

Del mismo modo, una moneda de material no magnético, recubierta de una capa de níquel (magnético) no la convierte en magnética sólo por este hecho.

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