miércoles, 20 de marzo de 2013

Como distinguir la corrosión de la oxidación

Ante una moneda con manchas o alteraciones superficiales, lo primero que tenemos que preguntarnos es por la naturaleza de las mismas: ¿son originadas por la oxidación del metal que da lugar a una capa natural y protectora, o son más bien consecuencia de un proceso de corrosión que puede terminar por destruir o afectar profundamente a la pieza?

En primer lugar, hay que tener claro la distinta naturaleza de estos dos procesos:

1) la creación de una pátina por oxidación se va a originar fundamentalmente por la exposición al oxígeno atmosférico (o a otros agentes oxidantes) en seco y dará lugar a depósitos de óxidos o sulfuros sobre la moneda, que constituyen la pátina.

2) la aparición de corrosión presupone un medio húmedo y la presencia de algún agente, principalmente el cloro en sus variadas formas, que dé lugar al fenómeno de la corrosión.
Se caracteriza por una expansión en volumen del metal afectado; la superficie puede aparecer descascarillada o polvorienta. Cualquier punto metálico rodeado por descamaciones o por polvo suelto, puede considerarse corrosión activa.

Por tanto, si podemos conocer de algún modo fiable las condiciones a las que han estado expuestas nuestra pieza, podremos adelantar alguna conclusión que nos conduzca en una u otra dirección.

A) los procesos de oxidación o patinado, dan lugar a óxidos que no alteran sensiblemente el pH de la superficie de la moneda; por otro lado, los procesos de corrosión, al formar ácido clorhídrico que realimenta el proceso, acidifican los puntos de ataque de manera notable.

Cualquier manera que nos permita medir el pH de la superficie de la moneda (bien por una toma de muestra directa o por la inmersión de la misma en agua destilada y el posterior análisis de la misma) nos permitirá distinguir un proceso de corrosión (pH típicamente inferiores a 5) de uno de oxidación.

B) el proceso de oxidación o patinación, por razón de su misma causa, suele afectar a toda la moneda por igual, o al menos afectará de una manera uniforme a la zona de la moneda que haya estado más expuesta a la acción del oxígeno ambiental, por lo que se presentará en amplias áreas homogéneas. El proceso de corrosión se suele presentar en forma de puntos o picaduras, que pueden repetirse en la superficie de la moneda, pero que son localizados. Se forman por la corrosión galvánica que se produce en el punto de unión de dos metales con diferente electronegatividad.

Examinando la naturaleza de la superficie de la moneda, podremos sacar alguna conclusión con respecto a este punto.

C) el proceso de oxidación con creación de pátina adherente creará una especie de mancha en la moneda, más o menos homogénea, que no será fácil retirar (como no sea utilizando productos químicos especializados de limpieza; precisamente por eso le llamamos, pátina adherente). El proceso de corrosión crea residuos que no son adherentes, sino que simplemente están presentes en la superficie de la moneda; por esta razón podrán retirarse con relativa facilidad con la ayuda de algún instrumento puntiagudo de madera o algún otro material que no arañe la superficie de la moneda.

Bastará con probar a retirar parte de la sustancia presente en la superficie de la moneda con ayuda de algún instrumento adecuado que no raye la moneda para determinar si se trata de una pátina adherente o de un proceso de corrosión.

Habrá que recordar que en los casos de oxidación destructora provocada por la oxidación del hierro, la capa no es adherente por lo que el óxido se desprenderá con facilidad en forma de polvo o gránulos de distinto tamaño. En este caso, el proceso no será corrosivo, pero la oxidación podrá terminar por afectar a toda la moneda y será igualmente peligroso y destructivo.

Enlaces:
Oxidación y corrosión. Perspectiva general.
Corrosión provocada por la madera

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