lunes, 25 de marzo de 2013

Actuaciones en una moneda con corrosión

Una vez que hayamos llegado a la conclusión de que la afectación de nuestra moneda es del tipo corrosivo, podemos plantearnos las intervenciones que podemos realizar. La corrosión es un proceso que se autoalimenta por lo que cualquier medida que se adopte debe pretender detener dicha realimentación.

No voy a recomendar actuaciones de gran calado pues no tengo experiencia suficiente en dichas intervenciones.

Mi principio será siempre: "mínima intervención, mínimo alcance". Es decir, intentaremos afrontar procedimientos que sean mínimamente invasivos en la moneda y que sean aplicados de manera suficientemente moderada para evitar consecuencias indeseadas.

Cualquier otra actuación deberá ser realizada por profesionales. En todo caso, siempre queda entendido que no necesariamente los procedimientos explicados en este blog deben ser los mejores para cada caso, pues no puedo evaluar la naturaleza de la afectación de una moneda en concreto. Cada recomendación, por tanto, deberá ser aplicada bajo la prudencia y responsabilidad de cada coleccionista.

Control del entorno de la pieza:

Si la moneda ha sufrido de corrosión en un entorno controlado, está claro que hemos cometido algún error, aunque sea involuntario, en su conservación. Deberíamos por tanto, revisar dicho entorno y tomar las medidas adecuadas tendentes a:

a) reducir la humedad presente en el almacenamiento que hubiera podido ayudar a la formación de corrosión.
b) reducir la exposición al cloro o a los ácidos que hayan podido dar lugar al comienzo del proceso de corrosión.
c) recordar que el almacenamiento prolongado en ciertos tipos de armarios o contenedores de madera puede dar lugar a la concentración de vapores de ácido acético que ataquen el metal de nuestras monedas. En el caso de sospechar que éste hubiera sido el caso, deberemos tomar las medidas tendentes a reducir el efecto de dicha exposición.
d) estudiar la posible presencia de PVC flexible en el entorno inmediato de la pieza.

Procedimientos generales de aplicación:

- para reducir la humedad en la moneda:

Dado que los procesos corrosivos necesitan de un ambiente húmedo para producirse, una primera medida de mínima invasión en la moneda debería ser la de afrontar el secado de la moneda y de la cápsula o lugar donde se almacene. Dado que es una actuación leve y poco comprometedora con la integridad de la moneda, debe ser el primer paso a probar siempre para ver si es suficiente para detener el proceso corrosivo.

Para ello expondremos la moneda a algún proceso de secado (bien bajo chorro de aire o en horno) que no supere los 120ºC para no dañar el acabado de la misma si conserva un brillo atractivo. Del mismo modo podemos proceder con la cápsula en la que guardamos la moneda cuidando de no sobreexponerla a una temperatura excesiva que termine por deteriorarla.

Una vez hecho esto, habrá que volver a encapsular la moneda y vigilar la humedad circundante, pues si el cerrado de la cápsula no es hermético, la humedad exterior puede volver a entrar en contacto con la moneda. Utilizar para ello los conocidos sobres de sílica-gel.

- para reducir el pH en los puntos de picadura:

La eliminación del ácido presente en las picaduras es otro de los puntos a seguir en el proceso de detención de la corrosión. Lo ideal sería sumergir la moneda en agua destilada para que el ácido presente en las picaduras se traspase al agua y quede disuelto. Al principio, deberá cambiarse el agua cada pocos días, mientras en que en sucesivos recambios, podrá aumentarse gradualmente el tiempo a varias semanas.

Habría que tener en cuenta en el caso de monedas con brillo especial que el agua destilada ligeramente acidificada, podría terminar por afectar al brillo general de la pieza, por lo que habría que tener extremo cuidado con este tipo de piezas.

No puedo recomendar otros procedimientos pues me parecen más invasivos y no tengo experiencia por no haberlos probado aún.

- en el caso de sospechar corrosión por acción de la madera:

Ventilar el armario o contenedor causante de la corrosión, dejándolo varios días abierto. Limpiarlo bien por dentro para eliminar el residuo de las posibles emanaciones en los cristales de la vitrina (si los posee) y en la propia madera. Establecer alguna rutina de ventilación del armario en adelante.

Alternativamente, puede estudiarse el cambio del lugar de almacenamiento a otro que sea más inerte (metal, por ejemplo).

Métodos de limpieza:

El método de limpieza más establecido es el de utilizar una solución al 5% de sesquicarbonato de sodio en agua destilada. Si no se dispone de este compuesto, puede hacerse la mezcla de 10,6 g de carbonato de sodio y 8,4 g de bicarbonato de sodio en 100 ml de agua destilada.

Exponiendo las picaduras de la corrosión a esta solución se consigue neutralizar la acidez presente en las mismas y detener el proceso corrosivo.

Cualquier aclarado posterior deberá realizarse con agua destilada.

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